Crónicas de nunca.De nuevo volver a empezar. Restañar las heridas, levantarse y luchar,
si

n mucho tiempo para llorar, aunque no falten las ganas. No sé qué camino tomar con mi vida, no sé si hay siquiera camino. Estoy como empantanada, no logro asiento, vivo en el aire. El tiempo pasa y estoy como en el momento de la partida.Proyectos y sueños siempre lejanos.
Aprovecho que esto parece que no lo lee nadie para soltar lastre.Estoy cansada.
Estación de Autobuses Sur de Madrid. Dos horas de espera para la salida de un autobús da para observar esa improvisada pasarela.Curioso observar tremendos tacones de aguja y tras ellos tremenda maleta.El paisanaje de lo más variado: gente del sur, tercera edad respetuosa y solidaria.La coquetería de sudamérica en forma de uñas largas pintadas, cejas depiladas en una fina línea o ya directamente tatuadas.El acento de lenguas eslavas en el aire, con ese especie de chasquido que les caracteriza y ritmo pausado. La marea marroquí, el rostro aceitunado, bigote, mirada perdida. La compañera con el pañuelo, tan parecido al que llevaban nuestras abuelas...La algarabía alegre de Senegal o Nigeria.El ruido de las ruedas al rodar...
Vueltas por Toledo Un último paseo con la conciencia de que quizá no habrá otra ocasión.Me pierdo por las callejuelas del "casco".Me as
omo a los portales abiertos de casas en reconstrucción. Me cruzo con un supongo que obrero que me dice hasta luego. Yo le respondo ,extrañada, con otro hasta luego en igual tono. Doy un par de pasos , me vuelvo y me encuentro con su mirada.Se desmoronan los muros, paso por una estrecha calle con cierta intranquilidad al ver restos de las paredes en el suelo. Las puertas con clavos en forma de estrella, en escudo miniatura, cuadrados como los de la cruz, parecen erizos en situación defensiva. Esa impresión se refuerza con las rejas de las ventanas.
Hermosos hierros

retorcidos.